3.5. Juan Lozano y Lozano: un nuevo no tan nuevo

Este texto realiza una inspección a la obra de Juan Lozano y Lozano publicada hasta 1955 destacando algunos datos biográficos y en el contexto el que se desarrolló su obra. Se revisaron aspectos lingüísticos y literarios en sus poemas y las temáticas preponderantes de su obra, buscando dilucidar algunos elementos comunes y rasgos de su propuesta estética inicial.

2.1.1.     Datos biográficos

 

Juan Lozano y Lozano nació en Ibagué el 6 abril de 1902 y murió en Bogotá el 14 de noviembre de 1980. Político liberal, periodista y poeta tolimense.  Hijo de Ester Lozano Álvaro y Fabio Lozano Torrijos, diplomático y humanista; casado con Luisa Provenzano, hermano del político Carlos Lozano y Lozano quien fuera Presidente de Colombia encargado. Adelantó sus estudios escolares en la Escuela Militar de Cadetes, se graduó en Filosofía y Letras en el Colegio Mayor del Rosario, hizo una Especialización en Economía y Finanzas en la Universidad de Cambridge, se doctoró en Ciencias Sociales y Políticas en la Universidad de Roma y en Ciencias Económicas en el Instituto Solvay de Bruselas; dominaba el inglés, latín, francés, ruso, italiano y alemán; miembro de la Academia Colombiana de la Lengua y de la Academia Americana de Ciencias Políticas y Sociales de Filadelfia (USA).

Fue Secretario de Gobierno de Cundinamarca; Secretario de la Superintendencia Bancaria; combatió por Colombia en la guerra con el Perú con el grado de capitán y ayudante de la flotilla naval; empresario de libros y muebles; vocero de los guerrilleros liberales del Llano, tanto en la reunión de Yopal como en la convención de Medellín. Secretario personal de Enrique Olaya Herrera durante la campaña que derrotó la llamada Hegemonía Conservadora en 1930. Entre los cargos que ocupó se destacan el de Concejal de Bogotá, Diputado del Tolima y de Cundinamarca, representante a la Cámara y Presidente de esta corporación. Senador de la República, Ministro de Educación de Santos, embajador en Italia y en varias ocasiones miembro de la Dirección Nacional Liberal. Luchó en contra de las reelecciones de Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo, combatió el régimen de Gustavo Rojas Pinilla.

En 1936 fundó La Razón, diario político que dirigió durante 12 años. Fue redactor principal y ensayista del semanario Sábado, el de mayor circulación en la época, dirigido entonces por Plinio Mendoza Neira. Sucedió a Alberto Lleras Camargo como director de la revista Semana. Junto con su amigo Carlos Lleras Restrepo fundó el semanario De política y algo más.  Su columna “Jardín de Cándido” se publicó durante varias décadas en periódico El Tiempo.  López Michelsen consideraba a Juan Lozano y Lozano como el padre del neoliberalismo en Colombia y “Klim”, Lucas Caballero Calderón, pensaba que era el mejor editorialista del país.

2.1.2.     La poesía de Lozano y Lozano

La obra poética de Lozano y Lozano se enmarca dentro del grupo de “Los Nuevos”, homónimo de la revista que comenzó a circular en Bogotá desde el 25 de junio de 1925, dirigida por Los hermanos Felipe y Alberto Lleras Camargo y de la cual hicieron parte León de Greiff, Germán Arciniegas, Rafael Maya, Alberto Ángel Montoya, Francisco Umaña Bernal y Germán Pardo García. Sin embargo, el término “nuevo”, parece más referirse a conceptos en la política que propiamente estéticos, pues en realidad las vanguardias[1] no ejercieron ningún influjo sobre ellos.

En el caso concreto de Lozano y Lozano, su poesía es tributaria por un lado de las escuelas del siglo XIX, como el parnasianismo y el simbolismo francés, y por otra parte de ciertas tendencias clásicas grecolatinas; además de un marcado gusto por las imágenes sorpresivas, la perfumería, la joyería, el colorismo y el decorativismo, lo cual se hace patético en la arquitectura ornamental del lenguaje,  en los versos que siguen:

Primavera romana. No  hay un cielo

más azul que el de Roma en primavera.

nos parece que el mármol floreciera

bajo su luminoso terciopelo (1927: 50).

Lozano y Lozano atiende a formas clásicas, en especial el soneto. Charry Lara dice: “en el propio caso de Juan Lozano y Lozano constatamos otra vez cómo el ejemplo tenaz del modernismo se prolonga en unos versos frecuentemente admirables en su pericia formal, atenidos a formas clásicas, de auténtico incentivo sentimental y tardía nostalgia de lo cortesano y lo galante (Charry, 1988: 81). Lo anterior se puede constatar en el poema “Doña Gabriela Vieira de Arciniegas”, del cual se citan estos versos:

Por la movilidad del porte

y la emoción que en contener te empeñas,

me recuerdas aquellas madrileñas

apasionadas que pintó Romero (1956: 72).

El poeta tolimense escribe innumerables poemas dedicados a señoras de su época, retratos de damas de sociedad. Cultivó el modelo de la poesía galante y cortesana de los poetas de la Provenza francesa y de Italia, donde una mujer es la destinataria de los versos del poeta. En estos poemas recogidos bajo el titulo de poesía dispersa (1928-1940) y publicados en sus Obras selectas de 1956, hiperboliza las cualidades físicas y morales de las damas aludidas, pero sin mucha descripción, enfocándose más hacia la interiorización de los sentimientos, con un tono intelectual y matices abstractos. Estos poemas son en algunos momentos demasiado refinados y artificiosos.

Ninguna como tú, junta, al conjuro

de la nostalgia, en nuestra villa y corte,

a una glacial severidad de porte

un prestigio romántico tan puro (1956: 74).

La mayor parte de poemas son escritos desde el yo autobiográfico, haciendo que el sujeto de la enunciación poética se confunda con el autor histórico del poema:

Fue en provincia y en mayo, en mi florida

epoca de Teniente apasionado…

Yo recuerdo su labio sonrosado

como el sitio más puro de mi vida (1927: 56).

Lozano se aleja de la cotidianidad huyendo en el tiempo y el espacio, de tal manera evoca épocas lejanas y espacios distantes y exóticos:

Y aspiro eternizarla en el escrito,

como en Roma hay pilares de granito

que sostienen jarrones de alabastro (1927: 7)

Uno de esos lugares dará título a su poema más reconocido y antológico, “La catedral de Colonia”. En homenaje a la catedral construida en la ciudad de Colonia, Alemania desde 1248 hasta 1880. El poeta despliega una mirada metafísico-existencial, a través del monumento arquitectónico como imagen de lo colosal e infinito, pero también hace una mirada al interior del hombre.

Su pesadumbre formidable sube

en la luz con tan ágil movimiento,

Que se piensa delante su fachada

en alguna cantera evaporada,

o en alguna parálisis del viento (1927: 29).

El poema “Claustro antiguo” es un homenaje al colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, donde Lozano estudió sus primeros años. El Yo poemático realiza un retorno nostálgico a este espacio, redimiendo su infancia de manera idílica:

Claustro que tienes el encanto

de un recuerdo en cada pilar:

claustro hecho en gloria y calicanto

sobre piedra y eternidad (1956: 29) [2]

En este poema resuenan los recuerdos de un hombre adulto que afianza su identidad y se reconoce en el trato que establece con la arquitectura del lugar. Un mundo de arraigo, de infancia recuperada, de confianza en la memoria. A través de la imagen del claustro envejecido, de sus pilares, de sus aulas; el hombre que camina por sus pasillos recuerda sus años de estudio, logrando la unidad espiritual del ser humano con la materia. Esta descripción de carácter lírico concede al colegio la connotación espiritual de refugio y seguridad, lugar de goces espirituales y acopio de recuerdos, que permiten reconocerse en una radical intimidad.

La búsqueda de la belleza la consigue a través de imágenes muy plásticas, en su adjetivación hay gran predominio del color y de los olores,  muchas imágenes  relacionadas con los sentidos, así como con la musicalidad que produce el uso de la aliteración, los ritmos marcados y la utilización de la sinestesia (influencias del simbolismo).

Demiúrgica en el bosque se esparcía

tu fragancia fatalmente oportuna,

y tu carne, extenuada en la laguna

era un trémulo cirio en agonía (1927: 78).

Llama la atención en especial la manera en que los objetos pierden la densidad, se hacen leves, volátiles, ingrávidos, etéreos:

Tiene tanto a la vez de piedra y de nube,

su pesadumbre formidable sube

en la luz con tan ágil movimiento (1927: 29).

Varios de sus poemas están cargados de referencias o alusiones culturales ( herencia del culteranismo) sobre todo del mundo de la literatura, de ahí que se mencionen varios narradores, sobre todo rusos,  a los cuales él frecuentaba en sus lecturas como Sthendhal, Gourmont, Rod, Balzac, Tennyson, aunque también hay un homenaje a Silva:

Sthendhal, Gourmount, Rod…tus miradas

devoran los mil títulos pedantes,

y presumen tras ellos, delirantes

historias de princesas libertadas (1956: 27)[3].

Hay poemas barrocos con un definido carácter religioso. El poema es usado como argumento convincente del poder católico, siguiendo preceptos del barroco español con una mezcla de ornamentación y sobriedad:

Fé en el amor, fé en el empeño,

Fé en dolor y en la ansiedad.

Demos gracias a nuestro Dueño:

Dios muchas veces paga en sueño

lo que debe en felicidad (1956: 57).

Lozano y Lozano, aunque militante del partido liberal, era un verdadero tradicionalista y conservador en lo que a poesía se refiere. En su crítica a los piedracielistas aparecida en suplemento literario de El Tiempo esto queda claro: “no son pues, los piedracielistas, jóvenes de nuestro tiempo expertos en disciplinas clásicas, y por ello quizás se muestran tan fervorosos partidarios de la “liberación de la poesía”. Liberación que harán sin embargo, hasta la emancipación del calco de los poetas nuevos, españoles e hispanoamericanos, que constituyen su biblia poética”. Lozano es monocorde en sus temas, casi todos homenajes a mujeres, lugares, personajes, los cuales son idealizados. Es bastante escapista, tendencia del modernismo, evadiendo la realidad a través del sueño, con elegancia exquisita, evocando la mitología del mundo antiguo y medieval. Sigue la tendencia de que el arte debe superar la vida y por tanto, ésta debe imitarlo. Se inspira en jardines perfumados, brillo de perlas y de marfiles, de piedras preciosas. Sus poemas son artificiosos pero transparentes en su contenido, a veces muy narrativos, anecdóticos y poco liricos, parece más preocupado por la métrica y la perfección formal que por el contenido, de ello se desprende que su poesía sea artificiosa y ornamental pero ajena a su tiempo, lo que hizo que fuera un poeta conformista y tardío, máxime cuando las vanguardias europeas ya hacían eco en Latinoamérica. Pero no es de extrañar, finalmente Lozano siempre reconoció que no era un poeta de oficio como la mayoría de los mal llamados “nuevos”, estas son sus palabras: “La poesía ha sido en mí incidental ejercicio de la inteligencia; la he considerado como la más eficaz y agradable forma de distracción de los azares de la vida” (1956: 8).


[1] Movimientos surgidos a finales del siglo XIX y principios del s. XX que desde planteamientos diversos buscaron renovar el arte a través de recursos que rompen con las preceptivas tradicionales de expresión o representación artística. Algunas de las más reconocidas son el dadaísmo, futurismo, creacionismo, surrealismo, ultraísmo, estridentismo etc.

[2] El poema se publicó originalmente en el libro Horario primaveral de 1923.

[3] El poema se publicó originalmente en el libro Horario primaveral de 1923.

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